Grabada en la comunidad de La Paz, en San Ramón de Alajuela. El proyecto se realizó gracias al fondo Puntos de Cultura del Ministerio de Cultura.
Se realizaron un total de 10 sesiones de taller con un grupo intergeneracional del barrio.
Creemos en las potencialidades del cine más allá de un producto comercial, el cine nos permite conectarnos con nuestro entorno, compartir visiones de mundo muy diferentes y tejer en colectivo culturas de bienestar.
En la comunidad de La Paz nunca ha existido una sala de cine, nos tomamos el salón comunal para crear allí un espacio de compartir, juego y reflexión alrededor del quehacer cinematográfico.
Como resultado del proceso se abrieron puertas muy hermosas y El Alma de La Paz nos queda en la memoria para siempre.
Asumimos el cine como procesos cambiantes, haciéndonos el espacio para experimentar, reír, divertirnos y aprender.
La semilla de este proceso germinó y las plantas están creciendo.
